Nació en
Monterrey, Nuevo León. Estudio pintura con
distinguidos maestros. Ha realizado múltiples
exposiciones en galerías privadas, en
instituciones culturales de México y en varias
ciudades del extranjero. Uno de sus críticos ha
dicho:
"Confiere a sus naturalezas muertas una noble
animación: con recolecta fruición sabe escuchar
el lenguaje de los objetos inanimados,
indescifrables para quien carece de sensibilidad;
copia lo inmóvil con fecunda delectación, pero al
propio tiempo con la paciencia de depurar su
oficio.
Los objetos humildes desdeñados por usuales o
envejecidos y rotos por el uso, adquieren bajo su
ojo poderoso valor; inédito y sorpresivo. "Martha
pintó en una primera época jarros, cazuelas,
verduras y flores; en una segunda, frutas, a las
que desprendió de los bodegones para situarlas en
ventanas abiertas, frente a paisajes; y en una
tercera se ha dedicado a recrear la figura y el
simbolismo de la manzana, en asociación con
múltiples circunstancias de la vida.
Otra faceta es su gran pasión por la gastronomía,
en especial la de su país, hecho que le ha
llevado a ser una excelente cocinera. Los
conocedores le han conferido, en éste su segundo
oficio, un alto rango: en 1983, la editorial
Everest, de León, España, le publicó el libro La
cocina mexicana y su arte, que consta de un rico
recetario de platillos mexicanos renovado e
inventado por ella: "Tengo la firme convicción de
que la pintura y la cocina son dos
manifestaciones artísticas estrechamente
interrelacionadas.
La cocina es un arte visible en donde intervienen
dos ingredientes básicos: imaginación y
sensibilidad; aparte de otros no menos
importantes como son la combinación armónica y
sutil de olores, sabores y, por qué no, también
de colores." Además, cada año publica una agenda
apostillada con muestras de arte.