Martha Chapa
Una
gran mexicana, pintora e investigadora
gastrónomica
En
nuestra cultura han existido mujeres de enorme
talento y fina sensibilidad, por ejemplo en las
artes plásticas, dónde siempre brillará la
pintura de personalidades como
Frida Kalo,
María Izquierdo y
Cordelia Urueta.
Y dentro de esa tradición, la de artistas
mexicanas que decidieron pintar, se
inscribe
Martha Chapa,
quien también ha generado una gran obra, con
significativos reconocimientos.
Su creatividad y fina sensibilidad abarcan
diversos temas, texturas y materiales, pero en
casi todas sus pinturas aparece como icono esa
legendaria fruta que es la manzana.
En su búsqueda lo mismo pinta óleo, que dibuja o
incursiona en la gráfica popular y en años
recientes ha pintado sobre láminas viejas,
oxidadas, carcomidas, rescatándolas de su fin
para llevarlas al mundo de lo eterno.
Todos los días toma sus pinceles y emprende el
esbozo de una manzana: la que fascinó a
Eva, la
que perdió a
Atalanta, la
que hipnotizó a
Cesand, la
que en este momento se está gestando en el árbol
del paraíso, a sabiendas de que esa manzana puede
ser todas las manzanas.
Cada vez que se sienta frente a un lienzo, lo
hace con sensibilidad, esfuerzo y pasión pensando
que México, su tierra, esta llena de energía, lo
mismo en los niños que la miran con sus ojos, que
en la risa de las mujeres, culminando en las
manos de los seres que siembran frutos y soles,
como un punto de encuentro que apuntala la vida,
refuerza el amor a la patria, acrecienta el
respeto a la libertad, estimula la autonomía y
ahonda la verdad misma.
Así ratifica que el arte promueve todos los
valores en nuestra sociedad y contribuye al noble
propósito de sensibilizar el alma humana,
participando en la construcción del ser humano,
pleno, sensible, que todos deseamos como ideal y
esperanza para enfrentar el futuro.
Martha
Chapa,
originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su
trabajo artístico en la década de los sesentas.
Como es de dominio público, la figura permanente
en su obra es la manzana, que recrea
imaginativamente.
Una muestra son las 257 exposiciones individuales
y 1800 colectivas que ha realizado en México,
Europa y diversos países del Caribe Centro y
Sudamérica.
Su trabajo artístico abarca diferentes medios
expresivos tanto los realizados en óleo, como
dibujos, y su obra gráfica cuenta con una gran
popularidad, asimismo ha incursionado en la
escultura y en el arte objeto. De su gran talento
surgen montañas, magueyes, colibríes, búhos,
guadalupanas y abstractos, entre otros muchos
temas de sus pinturas, aunadas a una importante
obra gastronómica pues ha publicado 23 libros
sobre este tema, además de artículos
periodísticos.
Una artista de trascendencia internacional, que
hacen de
Martha Chapa,
todo un valor de nuestra cultura contemporánea,
pues ya son más de tres décadas de su destacada
trayectoria en la plástica mexicana, durante la
cual ha recibido diversos homenajes y
reconocimientos en el ámbito nacional e
internacional.
El tema central de su pintura es la manzana, de
la que extrae sorpresivas calidades plásticas,
meditaciones metafísicas y metáforas visuales de
alucinante frescura, en las que hace sensible su
creciente sentido del color. Los autorretratos,
por los cuales la crítica ha demostrado gran
interés, se integran mediante concepciones
zoomorfas que acompañan un acucioso diseño
introspectivo.
Como resultado de esta inquietud de su
imaginación y de su necesidad de forjar su
crecimiento espiritual para construir mundos
nuevos,
Martha Chapa también
ha incursionado en el trabajo gráfico creando
universos infinitos a partir del fruto bíblico.
Ella eligió a la manzana como tema exclusivo de
su pintura. Por que aprecia en este fruto su
condición de testigo presente en la creación de
la humanidad.
Martha, con
este símbolo, los estados límites a los que llega
el hombre.
Su vocación nos muestra el río sorprendente de
una sensibilidad que abate los obstáculos de la
petrificación y el conformismo con obras de
radiante vitalidad estética, que han ocupado
espacios destinados a los grandes artistas.
Además ha incursionado destacadamente en la
cocina mexicana, como investigadora gastronómica
y autora de más de 20 libros, con los que ha
obtenido diversos premios y reconocimientos. Y
así también como analista en materia política y
cultural en diversos e importantes periódicos.
Su obra se convierte así en una expresión
artística singular y profunda, formando parte de
una generación empeñada en encontrar caminos
nuevos, que exorcizan la decadencia moderna
mediante diáfanos logros de belleza
atemporal.