| Jesús y Marcelo |
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| Miércoles, 22 de Junio de 2011 12:57 | |||
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Pero sobre todo, en esa ávida búsqueda del poder por el poder mismo en una lógica del desbordamiento de las ambiciones particulares y de grupo cerrado. Como se ve no sólo hay un adelantamiento en cuanto a los tiempos políticos, avorazado y torpe, pues el PRD no ha emitido todavía convocatoria alguna. Más aún las dirigencias toman partido, obligadas a la neutralidad e imparcialidad, así sean aparentes, decayendo en destiempos y parcialidades indebidas como peligrosas, provocadoras o causantes de nuevas divisiones de la llamada izquierda mexicana, igualmente falaz y poca representativa en el contexto de nuestra sociedad. A la vez, hagamos un poco de historia: Eran los tiempos de elegir al candidato a Jefe de Gobierno por parte del PRD, cuando López Obrador estaba ya en plena campaña para la Presidencia y Encinas despachaba los asuntos como interino en esa jefatura. Dos candidatos habían surgido: Jesús Ortega y Marcelo Ebrard, entre airadas acusaciones de que López Obrador había apuntado su “dedo flamígero” con todo y “cargada” hacia el segundo, quien finalmente salió avante. Muchos pensaron que ninguno era el deseable e idóneo para ocupar tal cargo. De Ebrard se decía que era un priista embozado, salinista y sin compromiso ni historia con los movimientos sociales de nuestros días y peor aún que había sido coautor del “primer fraude electoral de tipo cibernético” en las elecciones del DF en 1994, tan excedido, se comentaba en aquellos días, que impidió su ingreso como diputado plurinominal a la ingreso a la ALDF, además de enemigo declarado del Plebiscito Ciudadano y sus afanes democráticos (Qué paradoja y contradicción, de quien luego fuera años después electo para gobernador la Ciudad de México 2006-2012, que de paso no cumplirá en esos términos por sus ambiciones desmedidas y las del grupo camachista a que pertenece y comandan ya al alimón). A Ortega, se le criticaba de inexperiencia y falta de capacidad así como de su procedencia de una “izquierda corrupta y acomodaticia” muy al estilo del liderazgo de Talamantes en el despreciado partido con siglas de ferrocarril. Pero para muchas y muchos, Jesús Ortega era en ese entonces el menos malo, pues se suponía que podría abrir un resquicio para bloquear cacicazgos y caudillismos dentro o en torno al PRD, y hasta alentar un proceso de institucionalización y de mayor democratización. Las campañas como recordemos estuvieron tan llenas de insultos y descalifican y entre uno y otro que parecían insuperables. Sin embargo, oh ilusos (as), oh ingenuos (as), ahora son lo mismo, proalianzas con PRD-PAN y opositores feroces de AMLO, (soterrada o abiertamente), quien actuó erróneamente y a su vez, creo su “propio cuervo que le sacará sus votos”. El caso es que van juntos y con intenciones muy evidentes, aunque creemos serán fallidas en el cargo de la República, pues no la obtendrán, y la otra, la del DF, que quizá hasta la pierdan, dado la decepción y desprestigio por incongruencias, errores, corrupción, divisionismos y muchas otras lacras, que han desencantado ya a amplios sectores del electorado, como se escucha por aquí y acullá… ¡Pobre de esa “Izquierda”, así haga negocios de ricos!, dice la voxpopuli
*Por lo pronto, nosotros los ciudadanos, las ciudadanas, tenemos memoria, razón, congruencia y visión de futuro.
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