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Viernes, 29 de Mayo de 2009 23:06 |
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El chile en nogada es claro ejemplo de un platillo perfecto que tiene el valor de ser moderno desde que nació. Dudo que sus creadoras hubieran comprendido todo el bien que le hicieron a Puebla, a México, a nuestra cocina y a la humanidad. Al desbordar su imaginación en la concepción de este platillo entornaron un canto al mestizaje, al arte y a la patria, por lo que de alguna manera son heroínas y santas. A fin de cuentas, es un buen toque de sabor profano que escapa y se libera del claustro con olor de encierro e incienso, pero también que vuela con la altivez del águila picoteando entre la granada y el perejil en la densa blancura de una nogada que igual proviene de los volcanes de México.
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