| Sabina Berman: letras que ahora surcan el mar. |
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Esta obra también puede revelarse como un arma ecológica en el mundo, pues muestra la manera como el ser humano se ha convertido en un depredador de la naturaleza que contamina a diestra y siniestra y acaba con los recursos marinos y, en general, con el entorno natural. Además, en algún momento la autora también confiesa que ha tenido una fascinación por las personas, autistas, quizá porque tuvo problemas en la infancia pues le costaba trabajo relacionarse con otras personas. Por cierto, toda la historia se lleva a cabo en el mar de Mazatlán y el detonador fue un día que lo vio lleno de sangre. Un relato conmovedor, tierno y que nos lleva a pensar en la libertad como un bien humano supremo y a reparar en estos seres autistas que tienen mucho que enseñarnos, ya que en ellos no cabe la posibilidad de mentir, pues siempre van rectamente a la verdad. De igual forma, las metáforas están fuera de su horizonte, y suelen poseer una inteligencia privilegiada. Así, durante 32 años, la protagonista maravillosa no fue educada sino amaestrada y cruelmente separada de la realidad. Sabemos también que Sabina Berman permaneció largos períodos en el mar y que se embarcó en un crucero para seguir la ruta exacta de Darwin, quien durante cinco años navegó alrededor del mundo observando detenidamente la naturaleza, escudriñándola y a través de este ejercicio, tratando de entender el mundo. Sabina Berman comenta que su conocimiento sobre el autismo proviene a la vez de su formación como psicóloga y nada menos algunos lectores lo han bautizado el cuadro clínico de Karen como el síndrome de Asperger. Para la autora fue una experiencia nueva, ya que en estas historias se despojó de algunos recursos literarios que solía utilizar, tales como la metáfora, los adverbios y adjetivos. En algún momento evoca y reconoce a Carlos Monsivaís, quien la convenció que le dedicara más tiempo al teatro y es a partir de esa sugerencia que publicó varios títulos: Un grano de arroz, La bobe y Un soplo en el corazón de la patria, lo cual no impidió esta gran novela. Todo se explica además porque Sabina Berman escribe de día, de noche, pero siempre y cuando tenga muy clara la idea de lo que va a narrar. Pero volvamos a Karen, un personaje que no tiene creencias filosóficas, ni fantasías o, en palabras de la escritora, se trata de una especie de cámara que ve lo que es, pero también lo que no es y que la distingue su amistad con los atunes, ya que bucea y juega con ellos. Una interesante y aleccionadora novela que se suma significativamente a la vasta, rica y versátil obra de quien es una de nuestras más destacadas escritoras de la literatura contemporánea.
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