| Mis 40 años |
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Imagínense, son ya cuatro décadas las que celebro y que anhelo trasmitirles en una apretada síntesis. Un balance existencial y profesional que en esta ocasión me obliga a preguntarme: ¿Qué son 40 años? Y me atrevo a responder, como dice el conocido tango, que no son nada, que pasaron como un suspiro. Pero a la vez son todo, pues en mi mente se agolpa una infinidad de imágenes y sentimientos que repaso y donde nada queda fuera, lo trascendente y lo que quizá por algún motivo no lo fue, pero eso sí, siempre con ética y la convicción de mis valores, convencida de que todo cuenta para construir nuestra realidad. Sólo de esta manera concibo que podamos sentirnos satisfechos y plenos. Confieso que he pintado apasionadamente una manzana, ese icono que da significado a mi obra plástica, pero que también descifra mi niñez, mis orígenes, mi familia, mis maestros y mi tierra natal, Monterrey. Quiero compartirles que ese fruto ha estado cerca de mí desde ese entonces, en mi infancia, cuando mi padre compraba una bolsa de manzanas en la frutería La Victoria y solía depositar una cada noche en mi buró, con lo que buscaba decirme que estaba conmigo pese a su ausencia física, pues sus obligaciones como médico le imponían largas jornadas de servicio y le impedían estar con la familia tanto como él habría querido. Ese cotidiano gesto paternal fue acumulándose en mi inconsciente hasta que surgió como un motivo recurrente en mi trabajo. También recuerdo a mi madre y la férrea voluntad y disciplina que me inculcó para salir adelante en la vida y cumplir los objetivos que me propusiera. Desde aquel seno familiar, con mis padres y mis tías, en buena medida se gestaron mis inquietudes, que luego se canalizaron en mis actividades como pintora, investigadora de la gastronomía mexicana, periodista cultural, mujer comprometida con mi género y con mi tierra natal, mi país y el mundo mismo. Son 40 años de pintar sabores y aderezar colores. En mi trayectoria se registran 250 exposiciones individuales y mil colectivas, además de 30 libros de cocina mexicana y por lo menos tres décadas de colaborar en los medios de comunicación. Por tanto, encontrarán en este libro también una selección de mis pinturas, algunos de mis artículos publicados en diferentes años y en diversos medios de comunicación, al igual que un buen número mis recetas preferidas. Me siento profundamente entusiasmada y agradezco hondamente tantos y tan sinceros y valiosos testimonios de afecto, que considero invaluables. Y, desde luego, al Grupo Norma, por haber hecho posible Saborear la vida, título del libro, y en especial a su directora editorial, Lorenza Estandía, que coordinó esta espléndida e impecable edición, y a su profesional equipo de trabajo. Quiero reconocer también a quienes participaron en esta obra editorial, destacados personajes de nuestra cultura contemporánea: la distinguida crítica de arte e historiadora Bertha Taracena y los reconocidos escritores Adolfo Castañón y Vicente Quirarte, quienes aportaron espléndidos textos para esta publicación. Asimismo, expreso mi gratitud a mi compañero Alejandro Ordorica por sus finos textos poéticos, que también se incluyen en esta obra. Extiendo mi agradecimiento a todos quienes me han apoyado en mi carrera, porque no llegamos solos, pues a nuestro lado está de modo permanente el cariño y la confianza de mucha gente. Por ello es tan importante expresarle una vez más mi aprecio a ese gran público que me ha dado prueba de su fe durante toda mi carrera artística, al igual que a mis lectores, quienes dan sentido a mi quehacer cotidiano. Gracias, otra vez muchas gracias a todas, a todos, y que la luz siempre les acompañe. Felices fiestas de fin de año.
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