| Cuatro Décadas de Manzanas |
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Veracruz es también, una gran puerta de entrada al arte y a la cultura, a la reivindicación de nuestro propio heroísmo, así como el ancla permanente que nos vincula y fusiona con los lejanos horizontes de otras naciones. Por ese puerto transitaron los conquistadores para formar el primer municipio de América; por esa misma puerta de entrada ingresó una cultura que se combinaría con otras ancestrales y maravillosas, las indígenas, sí, tan enraizadas en nuestra tierra. Asimismo, Veracruz es un conjunto de historia, esplendor y pródiga en la creación literaria y artística: cuna del poeta Díaz Mirón; Rafael Delgado, poeta, escritor, novelista y catedrático; Sergio Galindo Márquez, novelista y cuentista mexicano; Agustín F. Cuenca, iniciador del modernismo; del pintor Gonzalo Argüelles Bringa y de María Teresa Medina de Sota Riva, quien desarrolló un sentimiento favorable hacia la independencia de México; también Josefa Murillo, poeta; María Enriqueta Camarillo, pianista, periodista y escritora; Lucrecia Toriz, precursora de la revolución mexicana; y de la gran pianista Esperanza Cruz. Y que decir de Toña la negra, Yuri, Salma Hayek y Ana de la Reguera, y de tantas otras y otros creadores e intérpretes, que aunque quisiera mencionarlos a todos ahora, me faltaría espacio, pues no olvidemos, por ejemplo, que Veracruz igualmente nos evoca el ritmo mágico de Agustín Lara, esa música y letra que tanto conmueve el alma popular de los mexicanos. Me alienta comprobar que en medio de momentos de grandes retos por los que atraviesa México, existan entidades como Veracruz, que se empeñan en promover los valores de la cultura, además de su notorio presente con grandes avances y logros importantes en diversos rubros. Abrigo la esperanza de poder expresar a través de las obras que integran esta exposición, las facetas de las distintas etapas de mi desarrollo profesional, que desde luego incluyen el icono de la manzana (mis queridas manzanas), y a una serie de elementos de mexicanidad que me enorgullecen: los cerros de la silla de mi entrañable tierra natal, los magueyes, los cactus, el colibrí, imágenes, en fin, de nuestra rica flora y fauna, junto a otros símbolos que comprenden mi trabajo plástico. También considero propicio compartir las verdaderas razones para exponer mi obra: lo mismo es esa necesidad de expresarme, que el afán de comunicar mis más profundas ideas, sentimientos y emociones; o confirmarles a los seres queridos la buena nueva de que sigo creando, aventurándome, adivinando nuevas formas, contemplando otros atardeceres, buscando nuevos métodos, texturas y técnicas, y en ocasiones, hasta encontrando hallazgos que creo que superan a la fantasía, porque la imaginación siempre es infinita, en tanto el arte es hijo de su tiempo. Considero entonces que cuando presentamos nuestro trabajo personal, significa mostrarse asimismo, atreverse a expresarse y esperar la aceptación de quienes lo contemplan, o la ilusión de que se identifiquen con la obra misma. En este aniversario contamos con el gobernador de Veracruz, con su atenta presencia y gentil voluntad de inaugurar mi exposición. También la participación del patronato del Centro Cultural y Social de Veracruz, así como de todos quienes intervinieron en la organización de esta muestra de manera tan eficaz como entusiasta. Y representó para mí un intenso aliciente que acudieran tantos amigos y amigas venciendo las vicisitudes que nos implica la ciudad. Me complació la compañía de Maru Canabal, mujer generosa que tanto tuvo que ver en este inolvidable encuentro. En todo caso, les invito a compartir conmigo la alegría que vibra en mi espíritu, para expresarles ese afán de ser mejor artista plástica y persona cada día, con el anhelo de que mis obras alcancen a tocar una fibra de sus emociones, pues de lograrlo, sentiré que he cumplido con el cometido de mi destino. Confirmé ahí mi vocación, una vez más, y que seguiré trabajando con toda la energía creativa que soy capaz de generar. El acto tuvo un profundo significado al constatar la vigencia de un símbolo frutal y su evolución hasta nuestros días, aunque conciente de que nada es para siempre, nada permanece igual, todo se transforma. Y me quedó muy claro que la vida es un gran regalo, así como una feliz y maravillosa oportunidad, en mi caso, para expresarme plenamente en las artes visuales y en otras manifiestaciones como son las letras y la invesigacion gastronómica de mi adorado México. ¡Que la luz los acompañe!.
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