| A nuestro gran amigo Germán |
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Es más, también desearía disfrutarlo una y otra vez en los escenarios, pitorreándose de todo y de todos con ese humor a la vez fino y ácido con el que sabía burlarse de sí mismo, pues el punto de partida para su crítica original e incisiva era, justamente, su profundo sentido autocrítico. Hoy recordamos su participación comprometida en diversas y meritorias trincheras: lo mismo defendiendo la libertad de expresión que impulsando la participación ciudadana, denunciando a los corruptos o exhibiendo a tantos ineptos que padecemos en la vida pública. Pero, a la vez, canturreando y mofándose en sus espectáculos de tantos políticos demagogos, impunes e ignorantes que dicen ser nuestras autoridades tanto en el Distrito Federal como en muchas entidades o en el gobierno federal. En las obras que solía montar, primero en El Unicornio y después en La Planta de Luz –que, por desgracia, tuvo que cerrar el año pasado– tampoco dejaba tranquilos a los legisladores o a los patéticos partidos políticos, con todo y sus dirigentes. Hoy no quiero estar triste por su partida, sino evocarlo con una sonrisa, como a él le gustaría. Prefiero recordar con gran cariño y admiración a ese buen amigo, también muy querido por Alejandro, mi compañero. Ambos guardamos un aprecio especial por Germán y conservamos un significativo cúmulo de memorias que abarcan tanto gentilezas de su parte como anécdotas que vivimos con él desde décadas atrás. La lista es larga, por lo que mencionaré unos cuantos hechos que mucho nos emocionan: compartimos luchas ciudadanas en favor de la democracia, llámense marchas, mítines o mesas redondas; círculos de lectura; comidas y sobremesas entrañables discutiendo sobre México. También entrevistas de radio y televisión, de ida y vuelta, pues apenas hace un par de meses tuvimos con él una charla inolvidable para nuestro programa El sabor del saber, donde se mostró, como de costumbre, lleno de sabiduría, hondura y alegría. Por cierto, a manera de un sencillo pero muy sentido homenaje, el programa se retrasmitirá este domingo 12 a las 18:30 horas en TV-Mexiquense (Canal 34, 134 de Cable o 146 de SKY). Y hasta travesuras compartimos, como la campaña que impulsó Mauricio Achar, con apoyo de Alejandro Ordorica cuando era director general de la Central de Abasto de la Ciudad de México, bajo el lema: “¡Llévese un kilo de libros!”, a la que se sumó en serio y en broma el tremendo y genial Dehesa. Recuerdos, muchos, que queremos retener, no con esquelas ni obituarios, sino siempre asociados a su rostro radiantemente lúcido y afable. Porque Germán era un hombre que emanaba luz en torno a nuestro dolido país, su problemática y sus retos, pero siempre con una sonrisa. Y ahí le paramos por el momento, antes de que el agridulce del recuerdo nos nuble más la vista y la garganta apriete el habla… y el alma. En todo caso, lo importante es que hoy y mañana lo tendremos presente en su legado, así como en nuestro afecto, admiración y gratitud. ¡Hasta la vista, querido Germán!
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