| Isabel, una mujer ejemplar |
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Una tarea titánica que partió del desdén de muchas autoridades, que con el tiempo han sido exhibidas por su indolencia e ineptitud. Cómo no recordar cuánto nos sorprendimos los habitantes del Distrito Federal cuando en medio de la habitual publicidad de refrescos, ropa interior, programas de televisión y productos diversos en las calles de la ciudad, descubrimos inusuales anuncios espectaculares, diseñados y pagados por Isabel Miranda, con enormes retratos de los secuestradores de su hijo, en los que se ofrecía recompensa por su captura. Entonces, su lucha contra el crimen y la impunidad apenas comenzaba. A la postre, logró encontrar, con sus propios medios y empeños, a los seis delincuentes involucrados en el secuestro y asesinato de su hijo. Apenas hace unos días la vimos y admiramos con una entereza fuera de serie, en su anhelo de que no quede impune un crimen y llevar hasta las últimas consecuencias la averiguación del caso, que incluye la exigencia de que aparezcan los restos de su hijo. Además, que el castigo se aplique con todo rigor en tiempo y forma, con base en sus nuevas propuestas en el orden judicial de aumentar los castigos a secuestradores y criminales, como en el caso del repugnante Jacobo Tagle Dobín, el único miembro de la banda de secuestradores que seguía prófugo y quien finalmente fue capturado a principios de diciembre. Bien sabemos que a lo largo del doloroso proceso de su denuncia pública, Isabel Miranda recibió evasivas, desprecios y amenazas e incluso se supo que existían planes para asesinarla. Ahora recibe, por parte del gobierno federal, el Premio Nacional de Derechos Humanos 2010 por su destacada trayectoria en la promoción y defensa de los derechos humanos de las víctimas de secuestro, tarea que ha desempeñado primero de modo individual y después a través de la asociación Alto al Secuestro, que ella misma fundó. En la ceremonia de entrega del premio, Isabel Miranda señaló la importancia de que las autoridades trabajen de cerca con la sociedad y expresó una certera crítica: "Si México no hubiera perdido el rumbo hace muchos años, hoy tendríamos mucho más empleos y condiciones diferentes para los mexicanos. Por esta razón yo me pregunto si no es el momento para detenernos y reconstruir nuestro sistema político y social en vez de reparar lo irreparable”, Un más que merecido reconocimiento, que enaltece la figura de una gran mujer, que ya de por sí era aplaudida por la sociedad mexicana en su conjunto. Y un ejemplo a seguir por su valentía, tesón y dignidad, que sientan precedentes. ¡Bravo, Isabel! Hemos estado y continuaremos con usted y sus grandes causas.
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