| Corrupción e impunidad en la capital |
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Como siempre ocurre, ahora se anuncia que se pondrá en marcha una nueva entidad verificadora para vigilar el cumplimiento de los reglamentos vigentes, lo cual entraña un cinismo grotesco y de irresponsabilidad social del jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien a mitad de su periodo parece reconocer que durante tres años no ha hecho nada en la materia. Y qué decir de los grandes negocios que hacen las autoridades sin escrúpulos, que reciben impunemente las “aportaciones” que desembolsan los empresarios de bares, centros nocturnos y discotecas para facilitar el funcionamiento de sus negocios. Grandes cantidades de dinero que se entrega sin comprobante alguno para beneficio de particulares y en perjuicio de los usuarios de esos establecimientos y de toda la ciudadanía de esta ciudad capital. De igual forma, es el colmo que la Procuraduría General de Justicia del Distrito federal cometiera tantas omisiones y equivocaciones, al grado que el propio subprocurador Luis Genaro Vásquez tuvo que confesar que se equivocó en el caso del acompañante del sujeto que le disparó al futbolista, pues quien se había señalado como guarura y cómplice del presunto criminal y cuyo retrato se había difundido por todos los medios habidos y por haber, resultó que estaba preso desde hace un tiempo, por lo cual era imposible que participara en el incidente criminal. Eso, sin contar sus balbuceos y la infantil versión que nos ofreció en una conferencia de prensa, como si creyera que la ciudadanía padece retraso mental. Al igual, son responsables los empresarios del lugar, que con toda prepotencia e impunidad incumplían la ley desde hace muchos años: desde los horarios establecidos hasta las normas de seguridad dentro del local y en la entrada del mismo. Lo peor del caso es que se atentó contra la vida de una persona, cuya situación por fortuna va evolucionando, lenta pero favorablemente, aunque aún no es posible calcular las consecuencias que esta criminal agresión tendrá en el deportista paraguayo. Pero estas violaciones a la ley van más allá del Bar Bar, pues todo apunta a que es una constante en los lugares que operan bajo ese giro, miles por cierto, dentro de las 16 delegaciones del Distrito Federal. Por otra parte, algunos de los empresarios de esos centros elevaron una voz de inconformidad por las presiones y chantajes que sufren por parte del gobierno del Distrito federal, de delegados y hasta de ciertas organizaciones vecinales que les exigen el pago de cuotas. Por eso, termino hoy con una pregunta, entre muchas que podrían hacerse: ¿en estos tres años del gobierno de Marcelo Ebrard, quién cobró esas cuotas y a las bolsas de quién o quiénes fueron a dar tales millonadas de pesos?
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