| Alud electoral |
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Sin embargo, en los últimos días se ha ido diluyendo el impacto de tales pretensiones presidenciales, pues el propio secretario de Hacienda con sus declaraciones en extremo confusas y, por decir lo menos, polémicas, se encargó de aminorar el efecto favorable que inicialmente pudo haber causado en la opinión pública el apoyo de sus correligionarios. En realidad, desde hace algunas semanas se había revelado como imprudente, cuando al hablar de los ingresos de los mexicanos señaló la gran cantidad de cosas que, según él, se pueden adquirir con un salario mensual de seis mil pesos (abonos para una casa, escuela privada para los hijos…), con lo que demostró cuán lejos está de la realidad nacional Todavía se escuchaban ecos de tan desafortunadas aseveraciones cuando vino el terrible enredo que causó al afirmar que México no es un país pobre. Y si al caso (y causa) de Cordero le agregamos la presencia y activismo político de otros protagonistas del gabinete de Felipe Calderón y sus afanes por obtener la candidatura presidencial del PAN, la maraña se acrecienta y complica. Ahí están las reacciones de Alonso Lujambio y las de Josefina Vázquez Mota, ambos con posibilidades de llegar a ser candidatos presidenciales, quienes afirman de manera contundente que ellos siguen en la competencia y que no hay que dar por un hecho que el secretario de Hacienda llegue a ser el abanderado del PAN De igual forma, sigue empujando Javier Lozano, secretario del Trabajo, o Heriberto Félix Guerra, secretario de Desarrollo Social, tan vinculado a los afanes y simpatías de Margarita Zavala. Y qué decir de la irrupción en estas inmediaciones del gobernador jalisciense Emilio González, quien ha manifestado su deseo de ser candidato y presume que puede desplazar al puntero del PRI, Enrique Peña Nieto, asumiendo indicadores durante su gobierno que presume superiores en número e importancia a las del mexiquense. En todo caso, en vez de simplificarse esta sucesión panista se dificulta, enturbia, y hasta decaerá seguramente en los límites máximos del desgaste de cada una de las precandidaturas, pues sólo faltaba que Gustavo Madero, en su carácter de presidente del PAN, oficializara que hasta febrero del próximo año se decidirá quién es el candidato. Por lo pronto basta pensar que deberán transcurrir ocho largos meses de jaloneos, ataques entre soterrados y abiertos, así como intentonas de unos y otros por salir abantes y mantener el ritmo hasta el primer trimestre del 2012. Si a eso agregamos las estrategias de los partidos opositores, el panorama es ya amenazante y riesgoso, pues tanto el PRI como el PRD van con todo para sacar al PAN del poder presidencial, lo cual implica posicionar a sus propios candidatos, a la vez que minimizar a los aspirantes panistas, desde ahora. Y, desde luego, no sólo nos referimos a candidaturas individuales de uno y otro partido, sino también a procesos electorales que modificarán los escenarios políticos conocidos a la fecha , esencialmente por lo que se refiere a las posiciones que obtengan en la justa electoral del nuevo gobernador del estado de México. En fin, que estamos a más de un semestre de definiciones mayores, pero con un juego tan abierto y riesgoso hoy mismo como si se tratara de un alud electoral que podría tener desenlaces sorpresivos o impredecibles que iremos atestiguando para bien y para mal, según sea el caso, en función del desarrollo democrático de la nación.
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